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EL MATADOR JAVIER CASTAÑO Y EL GANADERO FERNANDO GARCÍA ENCANDILARON A LA AFICIÓN DE ZAMORA

 

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Enriquecedora Charla-Coloquio: "Bravura, Coraje y Emoción"

Al igual que la música suena en la plaza cuando el torero se la merece, en este caso por las facilidades encontradas para venir hasta Zamora y el sacrificio que supone emplear una tarde-noche de sábado para encontrarse con la afición, ambos invitados, el matador Javier Castaño y el ganadero Fernando García fueron recibidos con música, ese otro arte que al igual que la pintura o la escultura, también se inspira en la Tauromaquia.

Moderado el acto, por la zamorana, Ana Pedrero, periodista taurina, resultó una tarde de lo más enriquecedora, por lo participativo del acto, cuyos asistentes salieron del encuentro “toreando de salón”.
 

Con una numerosa asistencia de público, durante cerca de dos horas se conversó y se cambiaron puntos de vista sobre la trayectoria de un torero valiente como es el caso del matador salmantino, y del hacer diario en la cría del toro bravo, ese que D. Fernando concibe para trasmitir emoción a los tendidos.
 

La afición de Zamora respondió a las expectativas de la organización, ofreciendo con su presencia, la consideración a estos dos profesionales, ejemplo de honradez fuera y dentro de las plazas.
La visualización de algunas actuaciones de Javier Castaño, desataron la ovación espontánea del público, como también sucedía con las palabras, claras como siempre de D. Fernando García sobre su visión del estado actual de La Fiesta y de la cabaña brava.

Bravura de un torero para hacerse por meritos propios un sitio en las ferias y convertirse en el matador de más importancia hoy de nuestra Comunidad

Coraje el de un ganadero claro como casi ninguno, que antepone su criterio, que es el que sus antepasados le pidieron que conservara a base de un alto precio: el de las cornadas que se sufren en los despachos.

Emoción a la que ambos contribuyen para que este espectáculo perviva y resulte único. Sin emoción esto no es nada.

Vicente Urones, todo un Maestro, que nació torero pero equivocadamente se convirtió a músico junto con Lucía al violín, deleitaron “en un mano a mano” musical a todos los asistentes con la interpretación del pasodoble “Yo quiero ser matador”.
 

 

 

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Fotos Arturo Delgado